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EL ARTESANO
José de Diego Miguel
Un tiempo en el pasado y un momento no olvidado es un recuerdo y mientras exista ese recuerdo, existe la posibilidad de rescatar una historia, una historia como esta:
En un tiempo no muy lejano… José recorría pueblos de España vendiendo trillos, cribas y harneros que artesanalmente había realizado junto a su padre y hermanos. Un trabajo que él describe como “duro” por pasar largas temporadas fuera de casa. Pero esta profesión no tardó en desaparecer, ya que en la década de los 70 entra en crisis la fabricación del trillo y en poco tiempo desaparece como herramienta de trabajo. A la misma vez, las carreteras y los caminos comienzan a ser un problema para carros y animales de tiro por la aparición de vehículos. Los avances en maquinaria agrícola y automovilística originan un cambio en la historia de Cantalejo obligando a muchas familias emprender un nuevo oficio.
Fue entonces cuando José sintió nostalgia y melancolía al pensar que todo aquello con lo que había convivido iba a desaparecer, sabia que poco a poco pasarían al olvido, finalmente buscó la manera de mantenerlo en el recuerdo, por lo que decidió declararse oficialmente Artesano, de esta manera, podría recrear una a una en miniatura, todas aquellas herramientas como trillos, cribas, harneros, palas, carretillas, carros, hoces, apeos de labranza, etc… reflejo de lo que fueron oficios llenos de vida.
Desde aquel momento José comienza a elaborar en un pequeño taller “adornos del pasado” pequeñas obras de arte con las que pronto preparó una exposición para que todos pudieran observar la variedad de su labor.
Entre las primeras visitas que obtuvo se puede destacar la del Gerente en la “Empresa Nacional de Artesanía de Madrid” el cual, le dio la oportunidad de trabajar varios meses en una tienda situada en Gran Vía, una de las calles más emblemáticas de la ciudad, cubriendo la empresa todos los gastos. En ella, elaboraba su artesanía haciendo demostraciones al público, de esta forma, se dio a conocer y pudo abrirse mercado en tiendas de Segovia, Valladolid, Aranda de Duero, etc. organizando además exposiciones en otras ciudades de España y parte de Francia como en Tour y Burdeos.
Y así, día tras día y hora tras hora, la vida transcurría disfrutando de su trabajo…hasta el día de hoy… donde aun podemos verle en su acogedor taller, sentado en un pequeño taburete de madera, tallando y esculpiendo delicadamente cada una de las piezas que terminadas serán únicas y exclusivas. Entre el olor a madera, escucha el sonido de la radio, su música y las tertulias son sus fieles acompañantes, además de una pequeña estufa de leña que le ofrece calor en los momentos fríos. En una de sus paredes tiene un muestrario que es digno de observar, en él cuelga de forma consecutiva y ordenada la diminuta herramienta que necesita para trabajar. A su lado se encuentra una bonita variedad en forma y tamaño de puntas y clavos.
Y si es interesante ver el taller, más lo es aun la sala donde tiene la exposición, puesto que en ella no cabe ni un objeto más. Parece todo un museo en el que lentamente te desplazas para no perder detalle de todo lo que hay, contemplando además, inconfundibles “representaciones de oficios”donde se pueden apreciar como eran, en su época, los talleres de trillos con su trillero fabricando un trillo, se puede admirar también al alfarero haciendo jarrones de barro, al molinero moliendo harina, al herrero poniendo una herradura, lavanderas en el lavadero e incluso la vendimia. Maquetas a las que no les falta ni un detalle, puesto que todas ellas tienen iluminación y van provistas de motorcillos que hacen que se muevan los objetos.
Estando allí, uno contempla todo sin pestañear… se funde en la nostalgia... entra en el mundo de la añoranza… en un ligero sueño…siente la distancia intentando recordar que aquellos oficios, siendo niño, los llegó a conocer cuando aun estaban activos y una familia dependía de ellos... lo que hace inevitable expresar un sentimiento de admiración.
Y José se sentirá satisfecho, ya que le ha llevado mucho tiempo y trabajo el organizar todo, aunque siempre ha intentado dejar un espacio libre para dedicarse a la “Historia” porque le fascina. Entre otras cosas, ha recopilado hechos de su vida, hechos importantes de la historia de Cantalejo y ha elaborado y encuadernado un libro.
Pero esto no es todo, porque ha seguido haciendo exposiciones en ferias de artesanía, ha dado charlas sobre la vida del trillero y la del artesano. Ha concedido entrevistas a programas de radio, televisión, revistas de artesanías, periódicos como el Adelantado y el Norte de Castilla.
También participa en la confección del Belén de
El tren de su vida lleva muchos vagones y un recuerdo viaja en cada vagón… su niñez, la guerra, el colegio, la adolescencia, la mili, el trabajo, su boda, el nacimiento de sus hijas y después el de sus nietos.
Un tiempo no muy lejano ha pasado, tiempo que todos hemos pasado “Tiempo” al que todos juzgamos, medimos, calculamos, apuramos, esperamos… pero al ritmo que lo vivimos es difícil apreciarlo, valorarlo o respetarlo…
José ahora vive disfrutando de “su tiempo” se siente orgulloso de su trabajo, de ser cristiano y devoto de la Virgen del Pinar. Siempre que tiene ocasión busca un momento para pasear en bici por las calles de Cantalejo. En este mes de agosto cumplirá 85 años, por ello le dedico este articulo y le deseo que .....cuuumpla ♫ ♪ .....muuuchos ♫ ♪ másss. ♫♫♪♪ ....
Ana Rosa Zamarro
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